• Miguel Ángel Mancera Espinosa

“Ángel de la Ciudad: Ciudad de Derechos, Ciudad de Libertades”

“Ángel de la Ciudad: Ciudad de Derechos, Ciudad de Libertades”

Fecha:15 ENERO DE 2018
Lugar:Antiguo Palacio del Ayuntamiento.
Muy buenas noches a todas y a todos ustedes. Quiero agradecer la presencia de todos los distinguidos galardonados y galardonadas que hoy nos acompañan.

Por supuesto también evocar la memoria de quien como se dijo aquí, nos acompañan en espíritu con la representación digna de sus seres queridos que hoy están recibiendo este muy merecido reconocimiento.

Esta figura, el Ángel de la Ciudad de México, esta pieza artística comenzó a tener sentido a partir de 2015.

2015 lo que pensamos en el gobierno fue que este Ángel, el Ángel, todo lo que implica, para la Ciudad de México, llena me parece que el pensamiento de todos los habitantes de esta capital.

Siempre que buscamos alguna representación podemos fijarla de una u otra manera en el Ángel. El Ángel de la Independencia por supuesto me estoy refiriendo. Esa Victoria Alada que está en el Paseo de la Reforma y que nos hemos acostumbrado tanto a verla, que quizá dejamos de admirarla en todo su esplendor.

Pero su simbolismo es tan amplio y es tan grande que todo lo que implica ese Ángel, teníamos que plasmarlo de alguna manera en una pieza que llevara a su destinatario, hombre o mujer, esa carga emotiva de decir que ese hombre o mujer son parte de ese gran Ángel, de ese símbolo de grandeza de la Ciudad de México.

De grandeza por diferentes tareas, en diferentes labores y con diferentes retos. Hoy aquí en el patio de este edificio de gobierno, hoy estamos reconociendo esa tarea, la tarea de hombres y mujeres que le han dado sentido al desarrollo de la Ciudad de México.

En todos y cada uno de los espacios, en todos y cada uno de los retos que se plantea. Aquí ya se dijo y se dijo bien, el tema que nos ocupa en esta entrega es el de la Constitución, está constitución que tuvo tantos obstáculos.

Yo he escuchado a Porfirio Muñoz Ledo, y nos dice, es que se intentó por más de 200 años que pudiéramos tener una Constitución aquí en la Ciudad de México, que pudiéramos cambiar la vida política de la Ciudad de México, intentos fueron, intentos vinieron, fueron muchos los gobiernos que de manera decidida emprendieron la lucha, la tarea para cambiar el régimen político de la Ciudad de México para cambiar su estatus dentro de la propia Constitución Federal, para que pudiéramos estar reconocidos

Porque a veces no lo reflexionábamos, pero cuando se leía el texto constitucional federal, leíamos que la República está constituida por 31 estados, pero no se hablaba de la Ciudad de México y se decía que la soberanía de nuestro país estaba precisamente representada en el pueblo, pero que era ejercida a través de 31 estados, no de la Ciudad de México, hoy todo eso cambió.

Hoy se reconoce a la Ciudad de México en estos dos y otros tantos artículos de manera directa, hoy tiene identidad. Y esa identidad es precisamente su nomenclatura que dejo atrás al Distrito Federal.

Hoy nos debemos de sentir orgullosos y orgullosas de esta Constitución, porque como mandato a la Reforma Federal, a la Constitución Federal es que se tenía que hacer está Constitución, y el reto fue mayúsculo, y entonces la obligación del Jefe de Gobierno era elaborar este documento, pero era imposible plantear un documento que recogiera el sentir de una ciudad como esta, si no se acudía a la fuente original, a la fuente que tanto años la ha trabajado.

Y así fuimos pidiéndole a hombres y mujeres que durante muchos años han defendido los derechos de esta ciudad, que durante muchos años la han querido, la han amado y han buscado que en su desarrollo se encuentre el bienestar de todo mundo.

Por eso no es una casualidad que Don Miguel Concha haya trabajado en el equipo redactor de esta constitución, por eso no es una casualidad que el doctor de la Fuente haya encabezado un grupo asesor, pero eso no es una casualidad la participación de don Porfirio Muñoz Ledo, la participación de Cuauhtémoc Cárdenas, la participación de muchos de los hombres y mujeres que hoy tienen estas estatuillas y que fueron fuente de inspiración en trabajos anteriores, en discursos, en defensas de la Ciudad de México. No es una casualidad.

El Ángel de la Ciudad, esta pieza que hoy tienen en sus manos, simboliza mucho de toda esta tarea, de todos estos esfuerzos. Se llegó; se llegó con todos los obstáculos – decía yo – porque en la proyección política, cuando se va a plantear un documento de tantos derechos y de tantas libertades y son tantas las expresiones políticas que lo van a revisar, el augurio más próximo es “no se va a poder”, “no lo van a aceptar”, “no se va a conseguir”.

Es más, algunos nubarrones de escepticismo se dejaban caer sobre la ciudad con la amenaza de: “habrá un retroceso”, “los derechos se van a perder, todo lo que habíamos avanzado”.

Pues no. Yo les quiero decir que como aquí lo dijo don Porfirio Muñoz Ledo, reconocido internacionalmente, reconocido por la ONU, reconocido por muchas ciudades del mundo; hoy tenemos la constitución de más avance, la constitución más avanzada, la constitución que abarca muchos de estos derechos, derechos culturales, derechos a la libertad de expresión, derechos al matrimonio igualitario, derecho a la muerte digna, derecho a la reproducción elegida, derecho a la educación, derecho a migrantes, derechos indígenas, derechos de género, derechos humanos, derechos al buen gobierno, derechos a la justicia, acceso para todas y para todos.

Todos esos derechos ahí están contenidos y hoy por eso es que esta estatuilla representa este paso tan importante, tan grande que ha dado la Ciudad de México.

Mi mayor reconocimiento a todos y cada uno de ustedes, mi mayor reconocimiento también a nuestros cuerpos de rescate, de urgencias, de emergencia de esta ciudad.

Estoy seguro que los aplausos que aquí se escucharon no son también una casualidad; es muy de dentro que nos nace aplaudirle a nuestros cuerpos de rescate, porque no fue un episodio menor el que pasó la Ciudad de México.

Nos tocó enfrentar esta emergencia, hoy la ciudad está en pie gracias – en buena parte – a muchos hombres y mujeres como ustedes. Siéntanse muy orgullosos de llevar esta estatuilla, de verdad, representar al Ángel, hablar del Ángel y hoy, que el gobierno de la ciudad, por supuesto, coloca en sus manos esta representación, estamos seguros que lo llevarán con ese orgullo de esta ciudad, el orgullo de la Ciudad de México, de sus hombres y de sus mujeres.

A todos los familiares que hoy nos acompañan, a sus hijos, a las esposas, a los amigos, muchas felicidades también, porque es un orgullo que dentro de sus familias, que dentro de sus amigos, tengan un Ángel de la Ciudad como los que están aquí.

Muy buenas noches.

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